martes, noviembre 12, 2013

Ese Gran Final... Halo 3



Cerramos la trilogía.

Después de recuperar a Cortana de las ruinas de Gran Caridad y derrotar a Gravemind, Jefe Maestro, el Inquisidor, y Johnson parten rumbo a la nueva instalación 04, sustituta del anillo destruido en Halo 1, para activarlo.


Al llegar, encuentran varias hordas de Flood enviadas por Gravemind, que sigue con vida. Es el momento de abrirnos paso para acabar con todos de una vez por todas.

Como buena pantalla final que se precie, es de agradecer que nos permitan usar las armas más poderosas durante la misma, y aunque esto no ocurre durante toda la misión, sí que podemos utilizar algunas de ellas un poquito a lo largo de la misión, como el lanzacohetes nada más empezar, o un poco más adelante el lanzallamas, que curiosamente transforma el juego a tercera persona durante su uso.



Al llegar a la sala de control, 343 se muestra reticente a activar el anillo, pues activarlo de forma prematura podría destruir el Arca. Ante la insistencia de Johnson, 343 pierde el control y ataca a Johnson con un potente rayo láser rojo que lo hiere gravemente.


Después ataca al Jefe Maestro, y hace unas revelaciones interesantes. Le dice que es el hijo de sus creadores, que es un Forerunner, pero que la instalación 04 es suya. Al fin comienza nuestra batalla contra 343, después de tres juegos deseando matarle.

Esto me encantó. 343 lleva tanto tiempo en Halo 04 que al final se quiere adueñar de ella y la protege con su vida. Aunque puede parecer que 343 se humaniza y muestra sentimientos, en realidad no es así, tan sólo busca una razón para seguir existiendo, una tarea que hacer durante toda la eternidad. Él es el encargado de proteger ese anillo, que ya se perdió una vez, y si vuelve a perderlo, perderá también su cometido, y con ello, la razón de su existencia. Una máquina no puede hacer algo para lo que no está programada, no puede empezar de cero, y por eso pierde el control.


Aparte del rayo láser rojo que ya hemos visto, 343 también ataca con una onda expansiva, y ya está. Tú, en cambio, puedes darle con todo lo que lleves encima, pero no tardarás en darte cuenta de que tus ataques no le hacen daño alguno y lo único que estás haciendo es gastar munición para desahogarte un poco, que también tiene su punto, todo sea dicho.

Enseguida se vislumbra la solución, Johnson, moribundo, te hace entrega de la que, a mi parecer, es el arma más potente del juego, el Láser Spartan, que mete tanto que tienes que cargar el ataque durante varios segundos antes de disparar (sí, como contra el ángel de Evangelion que era un poliedro). A cada golpe que le das, 343 empieza a abollarse, a romperse, incluso a desvariar (suelta la frase Mi Tesooorooo de Gollum y todo xD) hasta que finalmente lo derrotas y explota.


Tras derrotar al Jefe Final, un Jonhson agonizante te ruega que lo remates, pero no llega a ser necesario, termina muriéndose él solo. Tras esto, Jefe Maestro activa la instalación, y como bien dijo 343, al no estar terminada, comienza a venirse a abajo. Es la hora de la huida.


Ahora van todos a por ti, tanto los Flood, como los centinelas de la instalación. Su objetivo es retrasarte para que mueras con ellos. Para huir, has de llegar hasta la fragata en la que vimos Jonhson hasta aquí, y toca una huida en Warthog sobre una débil plataforma formada por cuadrados que van destruyéndose a medida que se suceden varias explosiones. Vamos, que te puedes caer. A cambio, no hay cuenta atrás, como es habitual en este tipo de situaciones, así que te lo puedes tomar con calma. Eso sí, mucho cuidado, porque los centinelas pueden desestabilizar e incluso volcar el Warthog con su rayo láser.


Al alcanzar la fragata, el Inquisidor pilota, mientras que Jefe Maestro se ve obligado a quedarse en la parte a de atrás. La gravedad que se genera en los instantes previos a la activación intentan absorberle de nuevo hacia el espacio, ya que no cierran la compuerta trasera ni nada.

El inquisidor toma los mandos de la nave y pone rumbo hacia el portal para volver a la Tierra. Mientas tanto, Jefe Maestro lucha por mantenerse dentro de la nave, estando a punto de ser absorbido en más de una ocasión. Finalmente, consigue ponerse a salvo de la gravedad, pero todavía no están a salvo de la activación del anillo. La luz de la explosión inunda la sala y deja la pantalla en blanco, mientras Cortana dice textualmente: John, ha sido un honor trabajar contigo.


Bieeeeeen!!!! Ya sabemos cómo se llama el protagonista. A ver si para la próxima le vemos la cara...

Pasamos directamente a una escena donde se está dando un homenaje a los caídos en batalla, mientras salen unos flashbacks que muestran cómo la nave llegó a la Tierra, pero sólo el Insquisidor sale de ella. Después, hay un plano detalle del monumento homenaje, y enfocan a una parte donde sale escrito a mano el número 117. Créditos.


¿Y ya? ¿De verdad ha muerto? No, no me lo creo. Al fin y al cbo, todavía no le hemos visto la cara. Después de los créditos aparece una nueva escena que nos cuenta qué ha pasado. La nave no consiguió atravesar el portal completamente, sólo consiguió cruzar la parte delantera que llevaba al Inquisidor, mientras que Jefe Maestro y Cortana quedaron al otro lado, y ahora vagan por el espacio sin rumbo.


Viendo que no pueden hacer nada para escapar, Jefe Maestro decide meterse en una cámara criogénica (ahora me entero de que cuando cortas una nave por la mitad sigue teniendo energía). Llama la atención el paralelismo con el primer Halo, que comienza con Jefe Maestro saliendo de una cámara criogénica, y este concluye entrando en otra, dándonos a entender que esta aventura en concreto ha finalizado, pero que llegarán nuevas.

Cortana le dice que le echará de menos, mientras que Jefe Maestro le dice que le despierte si le necesita. Jefe Maestro activa la cámara, mientras que la nave sigue vagando sin rumbo y aparece un planeta. Fin. 


En conclusión, nos encontramos con una Batalla Final muy cortita, pero muy intensa, que primero nos deja desahogarnos y después usa el arma más poderosa del juego. También hay revelaciones sobre los personajes, muertes, y un poco de misterio, pero sigue siendo un final abierto que no explica ni consigue realmente gran cosa. Con Gravemind realmente no puedes estar seguro de lo que pasa, si ya lo han resucitado una vez, pueden hacerlo más veces. También hay personajes como Ingenio, que no se han vuelto a mencionar, sin olvidar que seguimos sin haberle visto la cara al protagonista. Aunque con los últimos datos, sabiendo que los Forerunner no son terrícolas, es posible que Jefe Maestro no tenga el aspecto de un humano y lleve el casco siempre para evitar rechazos y conflictos entre los humanos. Quien sabe, tal vez en el próximo título contestemos a esta pregunta.

Valoración Global del Final
Perfecto
Casi Perfecto
Muy Bueno
Bastante Bueno
Bueno
Aceptable
Malo
Bastante Malo
Muy Malo
Un Desastre

1 comentario:

  1. Créeme que cuando vi ese giro argumental que hace 343 pensé: "esta vez te rebiento pero bien hijo de puta", que poquita gracia me hacía su "cambio de bando" en este juego, ya no me fiaba de él, me la jugó en el primero y lo estaba viendo venir, así que mira, a descargar adrenalina. Por cierto, el arma que te da Johnson mola mucho.

    Por cierto, la huída en el vehículo me ha gustado mucho más que la del primer Halo, sobretodo porque el control está mucho más pulido, y a pesar de que te meten prisa y ves como se está viniendo todo abajo, como bien comentas, el no tener una cuenta atrás no te da la misma sensación de estrés.

    En cuanto a lo del nombre del Jefe Maestro, por lo visto se llama John-117, no sé si ahora lo recuerdo como si fuera de toda la vida pero lo había visto en el final del propio Halo 3 o qué, pero se llama John-117 seguro.

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