jueves, diciembre 24, 2015

Ese Gran Final... Rogue Galaxy



Curiosa mezcla entre el Skies of Arcadia y Star Wars

Tras conseguir todos los drigellum, finalmente, acudimos a que nos hagan el arma final, la espada Zeo Sychros, la cual tiene todas las gemas incrustadas, y como no podía ser de otra manera, es dorada. 


La pega es que de arma final no tiene nada, porque sólo tiene 260 de ataque, pero no os preocupéis, porque Level 5 ha pensado en todo, y nos deja una enorme mazmorra final para subir de nivel la espada y fusionarla cuantas veces sea posible. Le pasa como a la espada del rey Libra, cuando la fusionas, su aspecto prevalece sobre la otra espada con la que la fusionas.

La mazmorra final, aunque es una extensión de la anterior, cumple. Está adornada con esculturas de calaveras con ojos rojos incandescentes, varios caminos que no llevan a ninguna parte, y sobre todo, monstruos puñeteros que no te dejaran respirar, pero a cambio te darán objetos con los que terminar el árbol de habilidades.


Llegamos al final de la mazmorra, donde nos espera Mother. La verdad, estoy un poco decepcionado últimamente con los jefes finales. Tanto el Jefe Final del juego anterior que terminé, el de este juego, y el del siguiente, que aunque no lo he terminado todavía ya estoy casi al final y la entrada saldrá en breve, son todos muy interesantes y muy bien argumentados, pero al final se reducen a que un bicho quiere destruir el universo sólo porque ha nacido para ello. La verdad, sería muy decepcionante que después de todo lo que nos ha hecho pasar, Valkog no apareciera al final del juego y todo se redujese a esto, pero bueno, eso es adelantar acontecimientos. De momento vamos a por ella.


Tras una pequeña conversación, comienza el combate. Es muy diferente a cualquier otro, pues nos encontramos ante un enemigo que sale de la lava, mientras nosotros estamos en tierra, frente a él. Esto quiere decir que no podemos movernos y atacar por donde nos de la gana, sólo de frente, y sin muchas posibilidades de evitar sus ataques. Para colmo, sin importar si atacamos con el arma principal o secundaria, los ataques quitan 1 punto de vida, algo falla. Rogue Galaxy es un gran juego, entre otras cosas, por estos detalles, tener que buscar el punto débil de un enemigo, al que hay que destruir una barrera, saltar sobre él, romperle la guardia, etc... Así que estoy muy contento de que esta situación se repita ahora, aunque todavía no tenga ni idea de cómo solucionarlo.

Está claro que va a ser cosa de arma secundaria, porque saltar encima va a ser que no jaja. Genial, he usado la pistola que crea plataformas y era la solución. Te sale un camino de plataformas para llegar hasta la cabeza, la golpeas, y se queda aturdida, y en esos instantes ya los ataques quitan normal. Me había llamado la atención que en todas las partes del cuerpo los ataques quitaban 1 y en la cabeza cero. Eso, y que la pistola que crea plataformas hacía mucho que no se necesitaba en combate.


A partir de aquí ya es un despliegue de nuestras capacidades. Mientras que Mother se dedica únicamente a dar zarpazos y a soltar un rayo de energía que envenena, nosotros tenemos todo un arsenal de ataques. A pesar de que ningún personaje cura, lo cual me parece extremadamente curioso, todos tienen movimientos de apoyo que suben ataque o defensa, además de poderosos ataques combinados entre dos o tres personajes, que te animan a cambiar el party cuantas veces sean necesarias, para poder disfrutar de todo el potencial del juego. Os dejo con el ataque combinado de Jaster, Kisala y Zegram.


Por otro lado, también disponemos de poderosos límites con cada personaje. La barra de límite se rellena recogiendo unas bolas brillantes del suelo mientras estás en combate, pero por alguna extraña razón, los límites están desactivados durante los jefes de todo el juego. Es una auténtica pena, pues son una pasada, tanto a nivel visual, como a nivel de daño, pero aunque se puedan usar en combates normales, estamos hablando del final del juego, así que no se puede valorar positivamente algo bloqueado.

Al derrotarla, su cuerpo se agrieta, dando lugar a una transformación. Mother adquiere un cuerpo humano, pero con alas y una armadura dorada.


Por su parte, Jaster invoca los poderes del Rey de las Estrellas, y se transforma en esa mezcla extraña entre el Super Saiyan Dios y Naruto cuando se cabrea. El Rey de las Estrellas confirma que cuando Jaster se transforma, él toma su cuerpo, luego dejamos de controlar a Jaster. Hasta ahora pensaba que seguía siendo Jaster, pero que tomaba el poder del Rey, ya me han confirmado que me equivocaba.

Además, hace una revelación. Mother es en realidad Ilzarbella, una sacerdotisa que sirvió al Rey, pero que fue seducida por el poder de Rune. Como deferencia por el tiempo que pasaron juntos, el Rey le promete una muerte digna.


Comienza el segundo combate, mucho más sencillo que el anterior, ya que ahora no hay que atontar a nadie, ni tenemos limitación de espacio. En contraposición a todo eso, nuestro adversario vuela, por lo que se hace más complicado darle con la espada. Como ya sabréis, las armas secundarias estás limitadas a tres recargas por combate, lo cual dificultaría mucho acetar en el objetivo al llegar a ese limite. ¡Pues en este combate no! No sé todavía si alegrarme o enfadarme, pero en este combate, y sólo en este, pues en el anterior sí salía el medidor, el arma secundaria tiene recargas ilimitadas, por lo que puedes derrotar a Mother en su forma final a tiros desde la otra punta, y con una dificultad tirando a nula, a pesar de que Mother nos ataca con un poderoso rayo de energía que quita bastante.


Ya que Mother no le pone emoción al combate, vamos a ponerla nosotros. Os dejo el ataque final combinado de Lilka y Jupis, aunque más que un ataque parece la digievolución de Angemon.


Cuando la derrotamos, finalmente, Jaster, o más bien el Rey de las Estrellas, utiliza el arma forjada con los drigellum para acabar con Mother, clavándole la espada en la cabeza.


El cuerpo de Mother cae, y durante un instante, las miradas de Irzarbella y del rey se cruzan. La escena se detiene durante unos instantes, para que puedan verse por última vez, para después, estallar inmediatamente. (De toda la vida, te clavan una espada y explotas... Lo peor es que he visto cosas así tantas veces que empiezo a verlas como ciertas).


Con Mother derrotada, todo parece haber terminado, cuando un extraño barco aparece en el cielo. Valkog, junto a sus dos asistentes, que la verdad, no me acuerdo ni de como se llaman, hacen acto de aparición.


¡Sí! ¡Yuhuuu! Tenía la esperanza de que las cosas no acabasen todavía, no sin ellos. Valkog planea utilizar a Rune para su ejercito de monstruos, pero se le olvida que está jugando con los mayores. Rune es un parásito que acaba de perder a su huésped, por lo que le sale mal la jugada. Cuando la nave tira los cables para atrapar a Rune, varios hilos de lava suben por los cables y enganchan el navío. Con el forcejeo, Valkog y los otros dos caen por una ventana, precipitándose al vacío.


Jaja, un final patético para un personaje patético, me gusta. Esos tres eran unos sinvergüenzas que no les importaba, ya no la vida de la gente, que eso es normal en malos, sino la esencia de la gente, al querer convertirlos en monstruos a su merced.

Los hilos de lava arrastran al barco hacia el interior de Rune, consiguiendo un nuevo huésped. La sorpresa viene cuando los personajes comentan que Rune no se va a fusionar con el barco, sino con todos, Valkog y demás incluidos. El resultado, un enorme buque viviente, con las caras de los tres antagonistas en distintas partes.


Los verdaderos problemas empiezan ahora, pues la espada forjada con los drigellums se fue junto a Mother, y ahora no tienen forma de combatir a Rune. Es entonces cuando aparece la madre de Kisala y les entrega uno con la esperanza de todos los habitantes de MariGlenn.
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Jaster coge el Drigellum, se vuelve a transformar en SSJG y ¡zas! Espada nueva. Y menuda espada, no he podido evitar que me recordara a esta. Cabe destacar también una intervención de Simon. Al escuchar hablar al Rey de las Estrellas como si fuera Jaster, le pregunta si realmente sigue siendo él, y así es. En este preciso instante, ha conseguido utilizar los poderes del Rey de las Estrellas sin llegar a ser poseído por él. Buena noticia.


Sin embargo, parece que la cosa no va a ser tan sencilla. El barco es enorme (lo de la imagen de antes es apenas un trozo) y no pueden atacarle todos desde el mismo sitio, por lo que deciden separarse. Jaster utiliza sus nuevos poderes para enviar a cada uno a una punta de barco, y comienza la última batalla.

Comenzamos con Deego. Aparece delante de una extraña mano, más bien un puño cerrado, que golpea aplastando. Pero antes de ponernos a hablar de este enemigo, hay que darse cuenta de lo que significa estar únicamente con Deego. En primer lugar, no podremos utilizar ningún ataque final, pues todos son combinados, y en segundo lugar, si cada personaje va a tener su Jefe Final particular (madre mía como va a quedar la entrada si eso es así) o todos el mismo, que también puede pasar, vamos a tener mínimo otros ocho jefes, que sumados a los dos anteriores darán un total de diez. Si eso pasa, este juego batirá todos los récords habidos y por haber en ese sentido. Hasta este momento, el juego con más jefes finales que recuerdo es Final Fantasy III, que tenía cinco. Entendiendo como Jefe Final, aquel a partir del cual ya no puedes guardar la partida hasta terminar el juego.


Comenzamos el combate. El puño ataca aplastando a Deego sin piedad, y los ataques no tienen efecto. La mano tiene un prominente anillo que llama demasiado la atención como para estar puesto de decoración. Probamos atacando al anillo y... nada. Vaya, pues estaba bastante convencido. Un momento, la mano se abre. En el centro de la palma hay un ojo, no será... Sí, ahora sí. Golpear al anillo abre el puño y el ojo es quien recibe los daños. Una mecánica muy The Legend of Zelda que no está nada mal ver en un RPG.


Fuera de eso, no tiene más. Es un puño. Aplasta, ya sea con la mano abierta o cerrada. Paciencia, pociones, y cae.

Seguimos con Simon. ¿Tendrá el mismo enemigo? Parece que no. Simon aparece frente a un robor bídepo con una boca con pinchos y cañones como ojos. Encima, tiene apoyo de cañones de pared que hay alrededor, y te están bombardeando por todos lados.


A cambio, este enemigo no tiene truco, le pegas y ya está, no hay que hacer requerimiento previos. Vigilar los cañones, saltar mucho para evitar las explosiones, y atacar a todo tren, no hay más.


Pasamos a Steve. Desgraciadamente, el robot bípedo se repite, por lo que no lo vamos a comentar de nuevo. Era demasiado bonito que fuesen diez jefes diferentes, pero aun así, que cada personaje tenga su propia batalla en solitario, y no depender de si vas o no en el party también es positivo.


Aprovecho para comentar que, cada vez que derrotamos a uno de estos jefes, una parte del barco sufre una tremenda explosión, dando a entender que el Jefe Final en sí, el barco completo, se va debilitando poco a poco.

Pasamos a Lilka, quien, por tercera vez consecutiva, se enfrenta al robot. Nada más que añadir.


Un momento, algo falla. Al derrotar al robot, renace. La barra de vida del robot baja, pero la barra del vida del jefe, que sale siempre arriba a la derecha, no. Tal vez por eso haya renacido. Vuelvo a matarle, la barra de jefe sigue sin bajar, y el robot vuelve a renacer. Empiezo a preocuparme...

A ver, piensa McClane piensa... ¿Los otros jefes, aparte de la barra de jefe de arriba a la derecha, tenían su barra de vida normal encima de su cabeza? Creo que no, pero no sería capaz de asegurarlo.... Vale... Me acabod e dar cuenta de que cuando me cargo al robot sigue saliendo un punto rojo en el minimapa, y que al renacer el robot salen dos. Hay alguien más, y creo saber quien. Al empezar la escena han enfocado a una bola rara que no estaba en las otras habitaciones. Era eso...


Menudo susto. Ya pensaba que estaba un bug cíclico del que no iba a poder salir más que reiniciando el juego, con la consecuencia de tener que matar a todos los jefes otra vez. Encima, ni siquiera había que matar a los dos. Al destruir la bola ya se para el combate.

Después del susto, pasamos a Yupis, que se enfrenta a una mano, como Deego, sin sorpresas ni cosas raras como ahora. Nada más que añadir.


Parece que empieza lo interesante. Nos ponemos con Zegram, el cual ya se enfrenta al científico loco que iba con Valkog. Por supuesto, no a su forma original, sino fusionado también con la nave.


Este vuelve a tener truco. Primero hay que atacar a ese dispositivo circular que tiene a un lado. Es nu núcleo. Eso le confunde, y empieza a atacar sin control, con tan mala suerte que su último ataque es un puñetazo con tanta fuerza, que su garra se queda clavada en el suelo. Ahí tienes unos segundos para escalar por el brazo y atacar a la cabeza como si no hubiera un mañana.


Después del científico loco, Kisala enfrenta a la secretaria de Valkog, la cual se ha convertido en el mascarón de proa.


A ella tampoco hay que aturdirla, solo saltar para poder alcanzarla. Sin embargo, ella sí nos aturde a nosotros porque utiliza ataques eléctricos que paralizan a Kisala y la van quitando vida poco a poco. No obstante, manteniéndose al fondo, pegado a ella, hace que muchos de sus ataques no lleguen a alcanzarnos, por lo que no tiene mucha dificultad.


Por último, queda Valkog, que se ha convertido en la parte principal del barco. Su boca es el cañón principal y tiene manos que le cubren de cualquier ataque, pero nosotros también hemos pasado por cambios. La mega espada que nos han dado, además de ser enorme, despide un aura que aumenta su alcance, permitiéndonos atacar desde cualquier punto.


Eso sí, sólo podemos usar la espada. Ni habilidaes, ya sean activas o pasivas, ni armas secundarias, ni nada. Normalmente esto me cabrearía un montón, pero como antes hemos podido usar todo lo que queramos con Mother no pasa nada. Lo único los límites, que como ya mencioné, no se pueden usar contra ningún jefe en todo el juego.

El arma nueva es una pasada, reparte que da gusto y da igual si estás atrás del todo, siempre alcanza a Valkog. A cambio está el no poder usar otra cosa, sólo objetos para curarte, y por supuesto, el miedo de morir a tener que repetir los diez jefes otra vez.


Se echa de mucho de menos el arma secundaria, pero por una razón muy absurda. Cuando Valkog se cubre con las manos y tu intentas atacarle, aparece una barrera de energía. Entonces, como es lógico, instintivamente piensas, pues cojo el arma que rompe barreras y fuera, pero no puedes. Si simplemente pusiera daño cero sin la barrera, nadie notaría nada.


Por otro lado, Valkog quita, quita mucho. Cualquier ataque te deja con media, y como te descuides mueres. Hubo un par de veces que no sé ni como sobreviví, tuve bastante suerte. La mega espada mola mucho, pero es muy lenta, y lo normal es que te comas todos los ataques de Valkog, ya sea su cañón láser o sus manotazos. Si encima has tenido que gastar muchas pociones en los nueves combates anteriores, es posible que lo pases mal. Yo iba a tope de pociones y no escatimé en gasto, a la mínima que bajaba menos de la mitad, poción y me quitaba de líos, pero eso, porque iba sobrado, si no, puedes tener un problema.


Ya sólo queda disfrutar de este último combate, que ya se acaba todo, y como no, con su Final Battle theme. Ahí va.

video

Derrotado Valkog, todo comienza a desmoronarse. Entiendo que Rune, al no tener un nuevo huésped, se desestabiliza y comienza a morir. Todo se cae en pedazos, y nuestros personajes quedan atrapados en una plataforma rodeada de lava.


Como no podía ser de otra manera, Dorgengoa aparece y les rescata con el barco en el último instante. Lo curioso es lo que pasa a continuación, ¡al barco le salen alas!


Esta parte es la única que no cuadra muy bien. En primer lugar, la explicación que dan. Kisala alude al poder de Rune para dar sentido al fenómeno, dando a entender que, como cualquier otro poder, se puede usar para bien o para mal, pero el tema es, ¡¿para que necesita alas un barco que ya vuela por sí solo?! Que esto no es One Piece. En ningún momento les falla el motor o algo así. Y por último, ¿por qué Rune no intenta coger el Dorgenark como nuevo huésped? Como no sea porque son puros de corazón... Aunque siendo piratas, gente que se gana la vida robando, no tiene mucho sentido.

Cuando consiguen escapar, MariGlenn recupera su forma original (hasta ahora era con el cielo naranja, pensaba que era por el atardecer pero no, era por Rune) y ahora vuelve a ser azul. Tras una pequeña despedida, todos vuelven a casa, y nada más llegar, Simon informa de que un nuevo planeta ha aparecido de la nada.


Ese planeta es MariGlenn. Recordemos que hasta entonces, estuvo aislado del espacio tiempo durante 10.000 años para contener a Mother, pero ahora que todo ha terminado, ha vuelto a la corriente espacio temporal normal y esos 10.000 años han pasado de forma natural. Al llegar al MariGlenn del presente, o del futuro según se mire, al haber pasado 10.000 años, la madre de Kisala ya está muerta, los gobernantes le dan su tiara y le ofrecen el puesto de Reina, pues llevan 10.000 años esperando su llegada.


Sorprendentemente, Kisala acepta el cargo, y el resto de la tripulación es expulsada, avisándoles de que a partir de ahora, la Reina no podrá juntarse con gente de baja categoría como ellos. Cada uno vuelve a su casa, y Jaster es el único que se queda con Dorgengoa en el barco. Créditos.

Durante los créditos, vemos lo que ocurre con cada personaje. Me llamaba mucho la atención el tema de Simon, que se reúne con su familia, pero por desgracia, no se quita el casco, así que nos quedamos sin ver ese rostro demacrado por las quemaduras que le hizo huir de su propia mujer e hija.


 También vemos la coronación de Kisala, que saluda por el balcón a su pueblo, mientras al otro lado de la galaxia, Jaster respira la paz que tanto les ha costado conseguir.


Como Zegram no tiene ningún lugar a donde ir, decide permanecer también en el barco. Sin embargo, Dorgengoa aparece de pronto para mandar, tanto a Jaster, como a Zegram, como a sí mismo, una última misión. Disfrutar de una vida en MariGlenn, para recuperar su tesoro más preciado. Fin.


Juas... No puedo creer como han podido liarla tanto en la presentación final. Ya no sólo lo de las alas, que eso no es para tanto, sino en concreto, la escena final. Ver como Jaster, después de haber visto un flashback de sí mismo cuando era niño, en el que recuerda que no sólo quiere viajar por el universo, sino mejorarlo todo lo que pueda, llevando lo que no hay a donde se necesita para hacer mejores las vidas de la gente, tirar por tierra ese sueño para irse a vivir a un planeta por una chica a la que noi siquiera puede ver... ¿O es que ahora van a cambiar de opinión y les van a dejar verla cuando quieran? Que decepción.... Salvo esos detalles, todo lo demás una maravilla. Diez jefes finales, ataques finales combinados para animarte a usar varios personajes, un combate personal para cada personaje, las sorpresillas de la identidad de Mother, la aparición de Valkog... Estaba convencido de que iba a subir un escalón más en la valoración, pero entre los límites bloqueados y esa última escena se ha vuelto imposible. Eso sí, el juego se merece que cambie la cover del blog.

Valoración Global del Final
Perfecto
Casi Perfecto
Muy Bueno
Bastante Bueno
Bueno
Aceptable
Malo
Bastante Malo
Muy Malo
Un Desastre


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